Mishara BL, Riedel RG. La jubilación. En: El proceso de envejecimiento. 3ª ed. Madrid: Morata; 2000. p.87-92
Este libro, conceptualiza la jubilación como un proceso, un acontecimiento y un papel. En cuanto al proceso, supone una preparación y el paso de un papel (el de trabajador, sujeto a normas) al de jubilado, que comporta normas propias. La preparación a la jubilación debe hacerse previamente a que ocurra el hecho para que el futuro jubilado se asegure una situación económica estable, conforme a sus gustos y ambiciones.
El acontecimiento de la jubilación, en ocasiones, puede suponer un momento crítico de la vida e ir acompañado de una cierta inquietud y desequilibrio. A veces, este desequilibrio no afecta únicamente a la persona implicada, sino también a su familia. El cambio de estado de “trabajador” a “jubilado” es a menudo considerado como una pérdida, no como una ganancia. Este libro nos habla de la importancia de aprender a ver la jubilación cómo una pérdida de la obligación a la que se estaba sometido en el trabajo. Dejar de “hacer lo que quieren los demás” para poder hacer “lo que se quiera”. El sujeto, puede hallarse desorientado, angustiado y deprimido lejos de sentirse liberado.
La transición de la jubilación también provoca cambios en la relación conyugal. Estudios realizados sobre matrimonios recién jubilados, demuestran que aumenta la realización de tareas cotidianas por parte del hombre pero sin llegar a repartirse de forma equitativa en la mujer, que sigue desempeñando la mayoría de las tareas de la casa.
El malestar psicológico que provoca asumir el papel de jubilado en algunos casos, puede predisponer a enfermedades si no se consigue una adecuada adaptación. En ocasiones, el papel de jubilado y el de enfermo presentan notables puntos comunes. Llega a la conclusión de que el contexto social que rodea a la jubilación, constituye un factor adecuado para precipitar la aparición de las enfermedades. Por otro lado, otros autores manifiestan que basta una pensión conveniente para que el trabajador se mantenga y disfrute de su larga jubilación. Todos los puntos de vista coinciden en que los efectos de la jubilación forzosa son nefastos y que en el caso de la jubilación voluntaria se necesita un periodo de preparación y orientación.
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