jueves, 6 de octubre de 2011

COMENTARIO PELÍCULA


LA GRANDEZA DE VIVIR

     Aunque sea una película bastante previsible, sin sorpresas y cuyo final todos podemos imaginar conforme se avanza, es una película muy tierna, que nos transmite de alguna forma la importancia de la presencia de personas que estén al lado de esos ancianos que viven o se sienten solos, y sobre todo, la presencia de personas que sepan tratarlos, siendo este trato como a iguales, no como a niños o personas retrasadas, sino como gente normal, con un pensamiento, unos sentimientos, y que pueden darse cuenta perfectamente de lo que sucede a su alrededor, de los pequeños detalles de los demás, ya sean malos o buenos, etc.

     Uno de los personajes que más me ha gustado ha sido el de Allis. Una anciana llena de paz, de tranquilidad, a la cual Ellie sabe sacar lo más profundo de sus sentimientos, le permite expresarse, hablarle de sus recuerdos, sus deseos, etc. Su deseo más profundo es poder acercarse al rio, y Ellie le permite hacerlo realidad. Allis muere días después de ir al río, pero debemos darnos cuenta de que eso era lo que ella verdaderamente quería (pues ya sabía que el ir al río podía tener consecuencias graves sobre su salud). Ellie la trata como a una persona normal, dejando de lado el ser una anciana, y eso es lo verdaderamente importante y lo que nosotras como enfermeras que nos estamos formando, debemos tener en cuenta y ponerlo en práctica en  el día a día de nuestra profesión.

     Otro personaje que me ha gustado ha sido el de Georgea. Una vieja alocada, que pasa los días bebiendo y fumando, sin importarle otra cosa. Es una mujer que hecha de menos su juventud, pasarlo bien y hacer lo que antes hacía. Por ello se aísla o intenta buscar su felicidad de otras formas, como el momento en el que se escapa del centro y va a cantar y pasarlo bien en un bar.

     Esta, y otros tres personajes (las hermanas Hazel y Heather, y el viejo Donald) viven a su antojo, sin hacer caso de nada ni de nadie, sin respetar las normas de la residencia, sin relacionarse con los demás en ningún momento, y cuando lo hacen es para discutir. Gracias a Ellie, a su saber estar, a su forma de tratarlos (no como a viejos tontos, no como a niños, ni tampoco como a personas incapaces, sino todo lo contrario, como a personas con todavía autonomía y capacidad para decidir, para convivir, para relacionarse y divertirse) hace que éstos aprendan a relacionarse entre sí. Les ayuda a sacar esos problemas de su vida pasada que les atormenta y les hacen estar así, y les permite que aprendan a vivir en un ambiente diferente, lleno de amor, de paz, sabiendo comportarse de la manera adecuada.

     Debemos tener en cuenta que la forma en que Ellie los trata, y lo que consigue de ellos, es lo que nosotras debemos proponernos en el futuro como unas enfermeras competentes. La forma de tratarlos y las intenciones que ese trato lleva consigo, es fundamental para conseguir que unos ancianos a los cuales debemos cuidar, se sientan como en casa.

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